Una vez proyectados todos los cortometrajes las deliberaciones del jurado finalizaron el pasado miércoles día 21 de julio con la elección de Stanbrook como mejor cortometraje de la veinteava edición del Festival Internacional de Cortometrajes de Vinaròs Agustí Comes. Dicha decisión se dio a conocer en la ceremonia de clausura del pasado sábado día 31 de julio. 

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La calidad estética de sus estudiadas imágenes plasmadas en un potente blanco y negro recuerdan al cine más clásico y transmiten una sensación de distancia y cierta irrealidad, quizás como una pesadilla. El presente en color y el pasado en blanco y negro, pero ambos conectados, básicamente, por las mismas problemáticas. Un capítulo de la guerra civil tratado de una forma novedosa y atractiva por un director muy apreciado en el festival y del que ya se seleccionó en 2012 “Desayuno con diadema” y en 2015 “Bikini: Una historia real” como finalistas. Es significativo que 3 de sus 4 cortometrajes de ficción hayan sido finalistas a lo largo de la historia del festival, especialmente considerando el inmenso volumen de cortometrajes recibidos. 

Según el jurado, este es el cortometraje que mejor refleja lo que es el cine y una historia bien contada en el tiempo narrativo justo. El cine es, en esencia, imagen y en esta obra está muy cuidada, siendo cada plano una composición precisa.

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Las actuaciones son de un gran nivel interpretativo y en general todo funciona con excelente precisión. Por otra parte, es un cortometraje que soporta mejor varios visionados, aspecto que ha favorecido su elección.

En opinión del jurado un merecido premio a una producción nacional que cuenta una temática tan universal y atemporal como las guerras y sus consecuencias que abocan a la inmigración.

Como curiosidad comentar que recuerda mucho al comic de Paco Plaza, “Los surcos del azar”, del que el director confirmó que había tomado referencias.